martes, 26 de diciembre de 2023

Comentario de texto: «La envidia» de Lola Pons

 «La envidia» de Lola Pons       


  La palabra envidia ha estado relacionada con un significante inequívocamente negativo, por lo que es una voz mal vista con carácter general. A lo largo de su existencia, la evolución de envidia ha ido desde formas fieles a su acepción desde el punto de vista étimo hasta voces que tienen connotaciones menos negativas. A pesar de la productividad de esta palabra, usada en expresiones y calcos, parece seguir siendo insuficiente para expresar el sentimiento de envidia que se siente por momentos pasados de uno mismo. 

En cuanto al texto propiamente dicho, «La envidia» es un texto perteneciente al género periodístico, puesto que se trata de un artículo de opinión compuesto por un titular, un subtítulo, un epígrafe bajo la imagen, etcétera.  Es por ello que el lenguaje presente a lo largo del artículo es comprensible para cualquier lector, incluso si incluye voces latinas –puesto que van acompañadas por explicaciones–, por lo que es un texto de carácter divulgativo. Sin embargo, creo que no es arriesgado afirmar que este artículo de opinión no sigue estrictamente las características de un texto de este carácter. La opinión de la autora puede ser percibida en la afirmación “tanta variedad léxica no me ofrece una etiqueta que colgar a la envidia que siento ahora” para opinar que dentro de la productividad de la voz envidia, el término sigue siendo insuficiente para expresar determinados matices. Es decir, la opinión de Lola Pons, filóloga e historiadora, no se introduce –de manera sutil– hasta el último párrafo del artículo. Es más, el segundo párrafo, que constituye el grueso del cuerpo de la producción escrita, goza de un carácter altamente expositivo, aunque siempre acompañado del estilo literario de la autora: «Idearon la forma de nombrar a la envidia sin bilis, esa que llamamos “envidia sana” y que nuestros antepasados, más píos, denominaban “envidia santa”». La subjetividad en expresiones como «más píos» o «modo de blanquear la oscuridad» (una metáfora) se combina con la objetividad de los hechos expuestos por la catedrática.


Por otro lado, es interesante la estructura que se ha usado para la elaboración del texto: tanto el párrafo inicial como el final van de la mano de experiencias personales que rodean a la narradora, por lo que se podría determinar que la estructura es circular. La anécdota con la que se abre el texto da la oportunidad de indagar en el significado de la palabra envidia, en su etimología y en la evolución de sus usos. Del mismo modo, la anécdota final permite hablar del tipo de envidia específico del que quiere hablar la autora, lo que da pie a la propuesta del término retroenvidia.


Como ya hemos expuesto, de la mano de Lola Pons hacemos el recorrido de una voz que ha ido adquiriendo matices desde su forma medieval invidia, pero, según la autora, no los suficientes como para poder designar una realidad especialmente patente durante la época de pandemia: el sentimiento de envidia por el pasado de uno mismo. Así pues, ante la necesidad lingüística ante la que se encuentra la autora, Lola Pons propone el vocablo retroenvidia. En este caso, el prefijo retro no solo recoge el matiz espacial que sugiere la definición del DLE («hacia atrás»), sino que, especialmente, afecta al carácter temporal que menciona la autora del texto en su definición de retroenvidia. Sin embargo, podría decirse que hay algo que el prefijo retro no consigue captar: la naturaleza autorreferencial de la que habla Lola Pons cuando señala que la retroenvidia es un sentimiento que «se proyecta sobre mí misma [...]». Por lo tanto, no es arriesgado aventurar que esta nueva forma propuesta por la catedrática sigue siendo insuficiente para describir el sentimiento que la catedrática propone. Sin embargo, si hacemos una labor de introspección en nuestro lexicón, ¿no es posible, quizás, que ya exista una palabra que capta todos los matices que Lola Pons menciona cuando habla de la retroenvidia? La nostalgia, según señala el DLE, puede ser entendida como la «tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida». Es decir, en esta acepción quedan recogidos tanto el carácter temporal como el autorreferencial de la retroenvidia que sugiere la autora del texto. Asimismo, tanto en la anécdota del alumno de Pons como en el caso del sentimiento de normalidad que se sentía antes de la pandemia, podría hablarse de nostalgia: nostalgia de una juventud en la que la principal preocupación era un examen y nostalgia de un momento en el que aún no conocíamos la «nueva normalidad» que nos regaló la pandemia.

martes, 19 de diciembre de 2023

ACTIVIDAD DE EXPRESIÓN ORAL

Para trabajar la expresión oral propongo hacer un debate que tenga relación con la vida real de los estudiantes. En primer lugar, propongo dividir a los estudiantes en grupos de 5, aunque en caso de que el número de estudiantes no sea múltiplo de 5, es preferible hacer grupos impares que grupos pares. Esto se debe a que los estudiantes deberán decidir quién será el moderador y quién o quiénes estarán a favor y en contra. Los temas propuestos, todos ellos actuales podrían ser, por ejemplo: “embarazos subrogados, ¿compra de bebés o un negocio digno?, “abortos, ¿un acto inmoral o un derecho?”, “Inteligencia Artificial, ¿una amenaza o una oportunidad en el ámbito educativo?, etcétera. El moderador tiene la función de anunciar a la clase cuáles son las posturas de ambas partes y de regular las participaciones de los integrantes del grupo, asegurándose de que se respetan las normas propias de una actividad oral formal: los turnos, los cambios de tema cuando se ha agotado un argumento, asegurarse de que todos los participantes hablan durante un tiempo suficiente, etcétera. Los debatientes, por su parte, deben recopilar, en un esquema muy simple, una serie de argumentos y contraargumentos a favor de su postura. El día del debate, deben desarrollar sus argumentos, de manera dialogada, respetuosa y con un registro formal. Asimismo, basándose en sus argumentos, deben responder a lo que diga el debatiente del grupo contrario. El moderador debe recoger los principales puntos a favor y en contra del tema para hacer una breve conclusión al término del debate.


Los aspectos que se van a evaluar, que quedan recogidos en la rúbrica, son la adecuación al registro formal, la adecuada formulación de argumentos, el cuidado de la coherencia a través de conectores, el uso de un tono adecuado y el uso de una modalidad oral de la lengua.


La finalidad de este ejercicio, además de conseguir que los alumnos se informen sobre temas polémicos de interés social, es que practiquen la modalidad oral de manera lo más orgánica posible, sin que puedan memorizar sus partes dado que tienen que usar sus argumentos en respuesta a los argumentos propuestos por sus compañeros. Esto nos lleva, naturalmente, a que una de las principales finalidades de este ejercicio es que los alumnos demuestren que saben formular argumentos válidos y que rehúyen las falacias.



Por último, quiero mencionar que para esta propuesta me he inspirado en un ejercicio que vi planear (aunque no realizar) en un aula de 4º en el centro en el que he estado de prácticas.





lunes, 18 de diciembre de 2023

ELECCIÓN DE TEXTOS


ACTIVIDAD 2, ELECCIÓN DE TEXTOS

El centro educativo en el que me voy a basar para la elección de mis textos es una ikastola de carácter concertado, por lo que los estudiantes proceden de familias de origen económico medio-alto.

El primer texto lo propongo para estudiantes de 1º de Bachillerato, pues posee vocabulario más complejo y requiere de técnicas de inferencia de significado para el léxico. Para elegir este texto, he pensado en un aula en concreto en la cual la mitad de los estudiantes también están en la asignatura de Literatura, por lo que posiblemente están más familiarizados con los mitos griegos y conocen la leyenda del Minotauro. Además, este aula mantiene el interés y trabaja bien en equipo. El cuento de La casa de Asterión sirve para ver el lenguaje literario dentro de un texto narrativo.

A su vez, es un texto motivador porque resulta intrigante para aquellos estudiantes que no detecten desde el inicio que el Minotauro y Asterión son el mismo ser. Por tanto, sería interesante hacer dos lecturas para que a la segunda lectura los alumnos entiendan aquellas cosas que no han comprendido a la primera lectura.

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Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.

Apolodoro: Biblioteca, III,I

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)1 están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo; aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya veras cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que, alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.

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La casa de Asterión, Jorge Luis Borges


Para 4º de la E.S.O he escogido una charla expositiva TED llamada Inteligencia emocional a través de pequeños hábitos (Renata Roa). He pensado en una clase de 4º con clima de estudio menos propicio que en las aulas de Bachillerato o que en 3º de la E.S.O. A través de esta charla no sólo ven cómo funciona un texto oral expositivo, sino que se nutren de su contenido, que trata del ejercicio consciente de la inteligencia emocional, algo muy interesante para estos estudiantes, que tienden a faltarse al respeto entre ellos o a los docentes.

martes, 12 de diciembre de 2023

Los "profes" recomiendan que leas...

 


ERIK VOGLER 

y los crímenes del rey blanco


Erik Vogler y los crímenes del rey blanco es la primera de toda una saga de aventuras de la mano del enigmático Erik Vogler. En esta entrega, Beatriz Osés nos narra las vacaciones truncadas del maniático del orden y de la pulcritud Erik Vogler que dan un giro rotundo cuando comienzan a pasarle una serie de sucesos relacionados con un asesinato sin resolver. Es una novela de 143 páginas sin ilustraciones recomendada para mayores de 12 años.

Este libro hace un gran trabajo en mantener el interés del lector porque está repleto de sucesos paranormales que como lector quieres entender  desesperadamente. Además, la intriga de averiguar quién es el rey blanco junto con los giros en el argumento hacen de este libro una lectura genial para poner a prueba nuestras habilidades como investigadores. 

Antes de iniciar la lectura del libro, el docente puede preparar una página de periódico donde aparezca la noticia de la muerte Sandra Nadel. Además de la información ofrecida en el libro respecto a lo que contiene la noticia en el que se informa del hallazgo del cuerpo de Sandra Nadel, el docente puede añadir expresiones que hagan más intrigante el caso. Es entonces cuando el docente puede retar a los estudiantes a hallar cuanto antes al asesino. Para ello, los docentes y los alumnos se irán deteniendo a lo largo de la lectura para analizar la información que tiene Erik Vogler a cada momento. En grupos de 3 o 4 personas irán discutiendo los datos e irán buscando culpables, si es que hay información suficiente para encontrar a un potencial culpable. Por ejemplo, la lectura se puede detener en el capítulo IX: Jaque mate, en el capítulo  XII: Una inquietante sospecha, en el capítulo XVIII: las llaves perdidas. A partir de la página 108 se revela quién es el asesino, por lo que lo lógico es detener la lectura en capítulos anteriores a la página 108. En la última reunión de grupo para intentar encontrar al culpable, además de discutir sus argumentos, deben redactar qué creen que va a suceder de ese momento en adelante. Es decir, se les pedirá elaborar de manera resumida el desenlace de la novela. De este modo, se incrementan las expectativas para ver si se cumple su teoría y para comprobar si han acertado quién es el asesino. Cuando terminen la lectura, pueden reunirse en un círculo para hablar de sus hipótesis y determinar quién se ha acercado más al desenlace del libro.

MI PERSONAL LEARNING NETWORK


En mi día a día principalmente aprendo de mis profesores más que de ninguna otra persona, pero mi entorno cercano, en especial mis amistades (quienes tienen conocimientos de ámbitos diferentes), también me enseñan cosas nuevas. En el plano digital, sin embargo, no sigo a ningún profesor o a ningún académico de la Lengua y la Literatura, por lo que no contacto ni me comunico con ellos. Del mismo modo, no tiendo a compartir abiertamente mi conocimiento a través de ninguna plataforma digital. Sin embargo, ocasionalmente me encuentro en plataformas como Instagram algún post en la que veo mucha desinformación en la sección de comentarios sobre un tema que sí conozco (como puede ser la literatura, o la ortografía). En tal caso, sí hablo de lo que conozco. Presupongo que en un futuro, cuando ya lleve varios años como docente, habré construido una red mayor de aprendizaje personal en el plano digital.

Por otro lado, he de añadir que hay cuentas como @laletroteca en Instagram cuyo contenido sí comparto con la gente de mi entorno, pero siempre suelo hacerlo de manera verbal.

Comentario de texto: «La envidia» de Lola Pons

 «La envidia» de Lola Pons              La palabra envidia ha estado relacionada con un significante inequívocamente negativo, por lo que e...