ERIK VOGLER
y los crímenes del rey blanco
Este libro hace un gran trabajo en mantener el interés del lector porque está repleto de sucesos paranormales que como lector quieres entender desesperadamente. Además, la intriga de averiguar quién es el rey blanco junto con los giros en el argumento hacen de este libro una lectura genial para poner a prueba nuestras habilidades como investigadores.
Antes de iniciar la lectura del libro, el docente puede preparar una página de periódico donde aparezca la noticia de la muerte Sandra Nadel. Además de la información ofrecida en el libro respecto a lo que contiene la noticia en el que se informa del hallazgo del cuerpo de Sandra Nadel, el docente puede añadir expresiones que hagan más intrigante el caso. Es entonces cuando el docente puede retar a los estudiantes a hallar cuanto antes al asesino. Para ello, los docentes y los alumnos se irán deteniendo a lo largo de la lectura para analizar la información que tiene Erik Vogler a cada momento. En grupos de 3 o 4 personas irán discutiendo los datos e irán buscando culpables, si es que hay información suficiente para encontrar a un potencial culpable. Por ejemplo, la lectura se puede detener en el capítulo IX: Jaque mate, en el capítulo XII: Una inquietante sospecha, en el capítulo XVIII: las llaves perdidas. A partir de la página 108 se revela quién es el asesino, por lo que lo lógico es detener la lectura en capítulos anteriores a la página 108. En la última reunión de grupo para intentar encontrar al culpable, además de discutir sus argumentos, deben redactar qué creen que va a suceder de ese momento en adelante. Es decir, se les pedirá elaborar de manera resumida el desenlace de la novela. De este modo, se incrementan las expectativas para ver si se cumple su teoría y para comprobar si han acertado quién es el asesino. Cuando terminen la lectura, pueden reunirse en un círculo para hablar de sus hipótesis y determinar quién se ha acercado más al desenlace del libro.

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